No todo lo que forma a una persona aparece dentro de una asignatura.
A veces, una de las mejores formas de aprender responsabilidad, organización y trato con los demás es trabajar en un entorno real.
Durante una campaña de verano, Celia trabajó como auxiliar de supermercado en Supermercados Lupa, realizando tareas de caja, reposición y atención directa al cliente.
Puede parecer una experiencia sencilla.
Pero no lo es.
Trabajar en un supermercado implica mantener la atención durante muchas horas, resolver pequeñas incidencias, tratar con personas distintas cada día y formar parte de un equipo donde cada tarea cuenta.
La caja exige concentración.
La reposición exige orden.
La atención al cliente exige paciencia.
Y el ritmo del día a día exige responsabilidad.
Este tipo de experiencias ayudan a desarrollar habilidades que después también son importantes en el mundo tecnológico.
Porque trabajar en software no consiste solo en escribir código.
También consiste en entender necesidades, comunicarse bien, trabajar con otras personas y responder de forma clara cuando aparece un problema.
La experiencia en Lupa permitió a Celia reforzar esa parte más práctica: estar en contacto directo con el público, adaptarse a un entorno dinámico y asumir tareas con constancia.
En una trayectoria profesional, no todo tiene que ser técnico para ser valioso.
Hay aprendizajes que vienen de la universidad.
Otros vienen de los proyectos.
Y otros vienen de experiencias laborales que enseñan algo igual de importante: compromiso, responsabilidad y capacidad para trabajar con personas.